Artículo de Ernesto Armiñanzas publicado en el periódico «OTRA HISTORIA»
Amigos lectores:
Posiblemente ya conoceréis la mala noticia de la muerte de nuestro amigo José Francisco López Peón, conocido por todos como "Pepe el del Piano".
Para quien no lo sepa o no lo hubiera conocido, diré que Pepe fue el fundador de aquel famoso "Pianíssimo" de las Galerías Urquijo entre los años 80 Y 90, lugar en el que tantas tardes y noches pasamos disfrutando de la música en directo y de los chistes contados por Pepe.
También fue fundador de otro famoso Piano-Bar llamado "El Piano", situado en la calle Ibáñez de Bilbao, local que tuve la satisfacción de inaugurar junto a Pepe y demás componentes del grupo. Entre ellos se encontraba otro amigo, gran músico y gran persona: hablo de Miguel Yuste, compañero de escenario de Pepe desde años atrás.

Desgraciadamente Miguelito, “como así le llamaba Pepe” murió hace
años, dejando un gran vacío en nuestros corazones y en el mundo musical bilbaíno.
Sinceramente creo que si hay otra vida, allí estarán los dos juntos cantando una de las canciones que más pedía el público, "Yolanda", de Silvio Rodríguez. Desde la muerte de Miguel, cuando sonaba esta canción, en el lugar que me encontrase, dejaba lo que estuviese haciendo para escucharla con los ojos cerrados y para ver a Miguel.
Ahora, cuando suene, la oiré y veré a los dos.
(En la foto, Miguel Yuste, Pepe y Javier Ruano)
Por dar un breve resumen, diré que Pepe era un gran músico, capaz de acompañar con el piano, órgano, guitarra o bajo entre otros instrumentos, al mejor de los cantantes u otros instrumentistas fuesen del estilo que fuesen, o al mejor, o peor y más osado espontáneo que Pepe invitaba a subir al escenario, al que decía: "¡Empieza cuando quieras!", en muchísimas ocasiones desconociendo la canción y el tono en el que "el o la cantante" arrancaría.
Si el espontáneo cambiaba de tono a su aire, Pepe le seguía pasando apuros. Cuando el intérprete cantaba "o lo que fuese" entre un tono y otro, Pepe le ayudaba cantando, tarareando, silbando o tocando la melodía a su vez hasta terminar el tema como fuese.
Este fue uno de los shows que nuestro homenajeado introdujo en Bilbao, después otros le han seguido, pero nadie como Pepe y su inseparable Miguel con su guitarra, lo han conseguido hacer con tanta sabiduría, intuición, oído y sentido del ritmo. Lo más curioso es que Pepe no sabía música, ¡ni falta que le hacía!, porque tenía un sentido que sólo los superdotados poseen.
Atrás queda su más amplio repertorio de chistes para todos los públicos y gustos: finos, menos finos, fuertes, muy fuertes, de humor negro, picantes, muy picantes y
"guarros", como él los llamaba. Después estaban los chistes que hacía con el propio público, o sea, con los bajos, calvos, cojos, recién casados. Sobre todo con los hombres y con cualquier persona que tuviera algo con lo que hacer una broma, porque en definitiva sólo eran bromas.
Atrás queda cómo tiraba al suelo sus irrompibles gafas o se las tiraba a alguien del público, haciendo que todo el mundo estallara en carcajadas, al igual que cuando se ponía aquel enorme sombrero mejicano u otro tipo de disfraz y otros artilugios que guardaba debajo del piano.
Atrás queda la canción "Felicidades" que popularizaron el también fallecido Pedro Vargas y Julio Iglesias y que tantas veces cantamos a dúo acompañados por la guitarra hawaiana de Miguel y que con total orgullo y respeto, dedicamos a todas las mujeres.
Atrás queda, pero muy presente, aquel líder, listo e ingenioso. Hábil para realizar cualquier tipo de manualidad o arreglar cualquier cosa, o sea un manitas. Incluso hace años escribió artículos en este periódico. Capaz de actuar todos los días ante su público con sus habituales neuralgias, con fiebre, catarro u otro tipo de enfermedades que sufre una persona normal y que hacen que uno se quede en la cama durante días.
Pero a Pepe lo único que le ha separado del escenario en el que ha permanecido hasta
hace muy pocos días ha sido la ”muerte”, que se lo ha llevado a la edad de 52 años.
Comenzó en la música en el año 1961, formando parte de los grupos Dioptrías y Brotes entre otros y tocando en todo tipo de formaciones. Colaboró en grabaciones con otros reconocidos músicos, además de componer letras y música.
Hace dos años fue nombrado "Músico del Año", recibiendo en la fiesta de Santa Cecilia la honorífica "Maqueta del Teatro Arriaga" de manos del alcalde de Bilbao, Josu Ortuondo quien asistió el sábado pasado a su entierro.
Durante el funeral, al que acudió un gran número de personas, fue leída una carta en
nombre de sus amigos. Como último adiós; Andoni Artuñedo acompañado al órgano por Felipe García, le cantó de despedida la preciosa canción de cuna «Aurtxo polita», y que no pudo terminar por apoderarse de él la emoción, rompiendo a llorar como lo hicimos los allí presentes.
Según era llevado a hombros hacia el coche fúnebre, Pepe recibió...
"EL ULTIMO APLAUSO".
Ernesto Armiñanzas “Tito”