Dúo ROVI

Información basada en entrevistas a Eduardo Robles y Pedro Vidal (verano 2007)


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Poco antes de 1960 Eduardo Robles solía ir a echar una mano al bar que sus padres tenían en Matiko, muy cerca de donde vivía Pedro Vidal. Se veían con frecuencia -mucho futbolín en el bar «Constan»- y un día, como a los dos le gustaba la música y Eduardo ya llevaba algún tiempo peleándose con una guitarra, se preguntaron ¿Por qué no cantamos algo?. Pues dicho y hecho. Escogieron un nombre compuesto por la primera sílaba de cada apellido y dieron origen a su primera formación musical:
El Dúo ROVI (RO-bles y VI-dal).

"Íbamos a ensayar a la casa de Eduardo mientras sus padres estaban en el bar. Allí pasábamos horas y al final yo creo que sonaba bastante bien. Las voces empastaban de maravilla. También solíamos tocar la guitarra los dos pero normalmente lo hacía sólo Eduardo porque tocaba muy bien, infinitamente mejor que yo y, además de acompañamiento, también hacía punteo." (Pedro Vidal.)

Y es que Eduardo, que ya intuía la importancia que la música iba a tener en su vida, había comenzado a recibir clases de guitarra con Juan José Herrero, un profesor que vivía en la cercana calle "El Cristo". Precisamente con él aprendió algunas piezas clásicas que en el futuro les servirían como reclamo ante los turistas en las escalinatas de Montmartre

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¡A escena!...
El esfuerzo de ensayos y lecciones daba resultado y comenzaron a actuar. Al principio en fiestas de los barrios... Rekalde, San Francisco, Deusto... pero pronto visitaron también los escenarios de salas de fiesta y teatros.

"Creo que una de las primeras actuaciones fue en el Arizona. También tocamos varias veces en el Edelweiss y también recuerdo haber estado en un cine de Basauri con Txomin del Regato, Elvis Millan y otros..." (P.V.)

¿Recuerdas qué canciones teníais?
Pues cosas como «Ramona», «Oh, Carol», «Diana» de Paul Anka”, baladas, canciones ligeras... un poco de Rock, que era cuando comenzaba Elvis...


Eduardo + Pedro... + Eduardo
Precisamente en Basauri había un profesor de música al que acudieron, cuando ya llevaban más de un año juntos, para mejorar las técnicas de canto y armonización de voces. Y este profesor fue también quien influyó para que el dúo se convirtiera en trío.
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"Estuvimos con un profesor de música que era un fenómeno y que estaba en Basauri. Íbamos todos los días. Nos organizaba las voces y aprendimos mucho con él y un día nos dijo que una voz de bajo nos vendría muy bien. Seguimos su consejo e incorporamos a Morillo, que estaba siempre con nosotros y a quien también le gustaba mucho cantar" (P.V.)

Así pues, Eduardo Morillo, que más tarde sería también conocido como «Eduardo Laida», se convirtió en el tercer miembro de ROVI y el que convenció a todos para la gran aventura. 

¡A por París!...
"Lo de Biarritz fue pasar el verano pero a Paris fuimos a lanzarnos a la aventura musical" (P.V.)

El año anterior habían estado un par de semanas en Biarritz como el Trío Casanova (Robles, Vidal y J. A. Niño), en una especie de vacaciones de trabajo, esto es, divirtiéndose lo más posible y, de vez en cuando, actuando en la calle para sacar unos francos. La experiencia les había dejado un buen sabor de boca así que cuando Morillo sugirió un salto a la capital, no se lo pensaron dos veces.

Pero eso era otra cosa. ¡Nada menos que París y en plena época de la Bohemia!... ¡Bueno, pues adelante!... y para no desentonar, se fueron como "bohemios", o sea, sin un duro. 

"¡Te lo juro por mis nietos, Fermin, nos fuimos sólo con el viaje de ida pagado y sin una puñetera peseta en el bolsillo!..." (Eduardo Robles)


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El buen guía.
Era 1961 y allí estaban. En los Campos Elíseos. Aquello era muy bonito, sí, pero llevaban ya unos cuantos días tocando por las terrazas de los bares y apenas sacaban nada. Además, les echaban de todas partes...

Pero un día, alguien que llevaba un rato observando se les acercó:

- "Hola, ¿de dónde sois?  ¿qué hacéis por aquí?"

- "Pues nada, de Bilbao, aquí andamos, con las guitarras y eso. Somos..."- y se presentaron.

- "Encantado, yo también soy de Bilbao. Me llamo José María Íñigo".

Efectivamente, era Iñigo, ya muy viajero en su joven época de Mr. Ritmo.
Y fue su salvación encontrarle porque conocía mucho mejor Paris.

-"Aquí no estáis bien"- les dijo -"Venid conmigo que os voy a llevar a un sitio mucho más interesante"- ...y les llevó a Montmartre.

La vie en rose
Aquello era otra cosa. En las escalinatas del Sacré Cœur el trío Rovi, es decir, tres chavales que no llegaban a los veinte años, pasaron unos meses inolvidables... y muy productivos, como cuenta Robles:

"Empezábamos a tocar algún tema clásico de guitarra y cosas "typical spanish" de la época. Ya sabes, como gancho para turistas... flamenco, algún pasodoble... pero allí sentados, sin darle demasiada importancia.

Bueno, pues poco a poco la gente se empezaba a acercar, a sentarse alrededor. Diez... veinte... treinta personas... hasta que nos encontrábamos con que había más de cien turistas viéndonos. Vale, pues en ese momento, nos levantábamos, pasábamos del folklore y empezábamos:" 

(En medio de la entrevista, Eduardo -que no lo puede evitar- se levanta y empieza a tocar una guitarra de aire mientras canta a Estela Raval)

"Eres diferente, diferente, al resto de la gente que siempre conocí..."

"Y luego cantábamos otra, y otra y otra... Bueno. Empezamos a pasar la bolsa y... 
Fíjate: El año anterior cuando habíamos estado en Biarritz sacamos en una semana unas veinte mil pesetas y nos parecía estupendo. Bueno, pues en Montmartre, en un día sacábamos al cambio... pues igual cincuenta mil pesetas. ¡Más del doble y en un solo día!"

Era el paraíso. Fueron unos meses llenos de experiencias. Incluso tuvieron alguna proposición de categoría:

"El propio manager de Luis Mariano se interesó por nosotros y estuvimos a punto de hacer una gira con el famoso cantante. Pero por entonces ya empezaban las presiones de casa... que si había que buscar un trabajo serio... que si ya estaba bien de tanta aventura... y al final 'sentamos la cabeza' y regresamos a Bilbao".

Pero afortunadamente no sentaron la cabeza del todo y, aunque el proyecto Rovi sólo duraría unos meses más,  el veneno de la música siguió haciendo de las suyas.

Pedro Vidal, que entonces tenía el alma bohemia, comenzó una nueva etapa personal  viajando por Inglaterra y Alemania y se alejó de esa aventura que empezó y terminó con Rovi. Pero los dos Eduardos continuaron en la escena. Morillo se convirtió en Eduaro Laida y Robles fue un pilar muy importante de las grandes formaciones que vendrían después... por ejemplo, Espectros y Mitos.


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