ZAPPA


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EL ORIGEN

A mediados de los años setenta había un restaurante en la calle Valentin de Berriotxoa de Zurbaranbarri que no funcionaba demasiado bien.

Entonces yo, que conocía al dueño, le sugerí que con unos pequeños cambios podría convertirse en una discoteca y que sabía quién la podría llevar. Le pareció bien y entonces le hablé de Juantxu, un antiguo disc-jockey del OVNI que tenía buenas ideas y muchas ganas de dirigir una discoteca. Llegaron a un acuerdo de alquiler y Juan se hizo cargo del negocio y yo me encargué de la música...


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Lo primero que pensamos fue que no se debería cobrar entrada, al menos los días de labor. El local no era céntrico y había que promocionarlo, así que los ingresos vendrían sólo por las consumiciones. Fue una idea acertada porque desde el primer momento funcionó muy bien. Se llenaba de gente y, aunque no todos gastaban, daba suficiente beneficio como para no desanimarnos. Nadie se hizo rico, desde luego, pero era algo que nos gustaba y nos divertía. Merecía la pena.

 
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EL LOCAL

El Zappa era un local amplio con una pista central, un pequeño escenario al fondo y dos barras, una a la entrada y otra en el interior. Había también unos asientos con mesas repartidos por todo el perímetro. La cabina de los discos, que al principio era un pequeño espacio cerca de la la entrada, fue ampliada y trasladada al escenario.



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Manos a la obra...

Txupi se había traído a unos compañeros de Bellas Artes y pintaron en el suelo de la pista una reproducción de «El hombre del yelmo de oro» de Rembrandt. Quedó muy bien pero, aunque se utilizó pintura resistente, con tantos pisotones duró poco. Bueno, por lo menos fue una señal de que la sala estaba concurrida.

Hicimos un mueble para la nueva cabina y lo colocamos en un pequeño escenario que dominaba toda la pista

El Zappa funcionó muy bien aquellos años. Teníamos muchos amigos y venía gente de todas partes. Había un ambiente muy especial, casi familiar...

Era una discoteca de tarde; no se abría por la noche aunque durante un tiempo la barra de la entrada solía estar abierta desde la mañana

La música era importante. Tanto Juan como yo teníamos experiencia en las cabinas y, además, se aceptaban peticiones de todo el mundo. Principalmente rock, de los 60 y los 70 (Bowie, Lou Reed, Rory Gallagher...)



EL ZAPATATA

El éxito del Zappa nos animó a coger la lonja de al lado, que era un bar, y montar una hamburgueseria. Le pusimos de nombre «Zapatata». Obvio, ¿no?. Preparábamos unas hamburguesas buenísimas, de las mejores de Bilbao (la carne era de la charcutería"La Moderna-Tatte").

La decoración era muy original. Paredes verdes y mobiliario amarillo. Con mesas sujetas a unos tubos, también amarillos y un suelo de goma negro. La diseñó Emilio Ramón Goitiandia -recuerdo que también hizo una maqueta preciosa-. Un amigo, Jesús Viñas, preparó una gran fotografía de una hamburguesa gigante en unas vías de tren.

En fín, Zapatata era un sitio agradable y fue un complemento muy majo para la discoteca.

En conjunto, creo que Zappa no tuvo tanta trascendencia como el OVNI o la Jaula pero en casi toda su corta existencia fue, quizá, el punto rock más popular e innovador de Bilbao. 



EL FINAL

La aventura fue muy bonita pero no duró mucho. Hacia 1978 ya estábamos un poco cansados y, además, el ambiente ya no era el que nos gustaba. Cuando hubo que renovar el contrato no se llegó a un acuerdo con los dueños del Zappa y lo alquilaron a otro empresario. Durante unos meses seguimos con la hamburguesería pero ya empezábamos a pensar en otros planes.



WOODY

Por la noche, después de cerrar el Zapatata solíamos ir a un local que se se había puesto de moda. Era el Cheetas, cerca de Mazarredo y nos alucinó ver que con los precios que cobraban y la cantidad de gente que había, tenían que sacar un dinero importante. Yo creo que hacían en un fin de semana lo que nosotros en medio mes. Precisamente Javier, un amigo, nos había hablado de una lonja cerca de la plaza de Albia que podía ser muy interesante para montar algo pijo. La idea tomó forma y hacia finales del setenta y ocho Javi, Juan y yo abrimos el Woody.


© Bilborama. Gracias por la visita.