COMPASES de AYER

Texto del reportaje de IRMA CERRO para DEIA en el verano de 1997


«El Yunque. Typical spanish. Cantante internacional:
Pepe Tena, acompañado por el gran guitarrista Coralillo
y animado por la juvenil orquesta: Los Dioptrías»

De este modo se anunciaba por las calles de Bilbao el típico guateque de los 60. Los ingredientes, siempre los mismos, un local de moda y uno de los grupos formados en la Villa. 

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En aquella ocasión se trataba de aquellos que por ser todos miopes, decidieron reirse de su defectillo y dar nombre a una banda de rock. Muchos serán demasiado jóvenes para emocionarse con el recuerdo del texto impreso en aquella pequeña cuartilla. Sin embargo, a otros les habrá dado un vuelco el corazón, pues tal vez en el Yunque o en el Aeroclub o en el Arizona y con la música de Los Dioptrías, de Los Mitos o de Los Espectros echaron el ojo y conquistaron a la que ahora es su amada esposa o ejemplar marido.

Han cambiado muchas cosas desde aquel «Pasajeros de la felicidad» que a través de la onda media llevaba hasta la juventud bilbaina los ecos de lo que se hacía en la Villa y sus alrededores. Prácticamente todos los grupos del momento pasaron por el estudio tres de Radio Juventud. «Yo quiero triunfar», decían al llegar. Todos tenían ocasión de demostrar lo que sabían, por medio de una cinta o allí mismo, con su guitarra tocando en directo.



«Pasajeros de la felicidad» se convirtió en punto de encuentro para los más de cien grupos que por aquel entonces trabajaban en Bilbao. Algunos tuvieron mayor repercusión que otros y llegaron a saborear las mieles de la gloria. Otros nunca pasaron de la órbita local, sin embargo todos escribieron la historia de la música pop-rock vasca.

Los grandes inspiradores de estos músicos fueron: Los Beatles y Clif Richard. «En cierto modo es lógico pues se trataba de la formación elemental de dos guitarras, un bajo y un batería», comenta Roberto Abad, miembro de Los Dioptrías. Aunque se trataba de pasado bien, había que trabajar duro y ensayar.

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A veces encontrar un local para practicar no resultaba tarea fácil, «nos hicimos de Acción Católica porque en la iglesia del Carmen de Indautxu había una habitación muy maja y nos dejaban reunimos allí», explica Roberto. Los Espectros tenían menos problemas para encontrar un sitio, ya que Pascual Pérez Yarza «era de buena familia y tenía una casa con un montón de habitaciones», recuerda Eduardo Robles.

Los fenómenos de masas no son nada nuevo. Estos veteranos vivieron en su carnes los amores de un público tal vez más agradecido y leal que el de ahora. «Recuerdo una vez, que al salir del coche comenzaron a seguirme veinte chavalas. No se me ocurrió otra cosa que empezar a correr», cuenta Eduardo que por aquel entonces era integrante de Los Mitos. El fenómeno de fans era impresionante, las aglomeraciones se producían ante las puertas de Radio Juventud y también en los auditorios. Las llamadas matinales, congregaban a cientos de adolescentes, «era una pasada, la calle colapsada con los "grises" poniendo orden. Supongo que como no había más, todos los jóvenes iban a estos conciertos», apunta Abad. Aparecían fans en los lugares más inesperados. Koldo se vio gratamente sorprendido cuando la presidenta del «Club de Fans de Koldo» de Miami llamó a su puerta en un hotel de Madrid.

Además de las matinales, estos grupos actuaban en las fiestas de los colegios. «En Gemika nos echaron de un colegio de monjas por mover la pelvis», apunta Roberto Merikaetxebarria, miembro de Los Espectros. «Fuimos para la fiesta del centro y nos presentamos vestidos de negro, con cadenas, marcando paquetillo. No les debió de gustar a las monjas, pero estábamos muy elegantes. Siempre he- mos sido muy elegantes, la verdad», matiza Roberto.

Los grupos de Bilbao guardan muy buenos recuerdos de sus actuaciones en Laredo y Castro. La rana verde o Los Robles Club, fueron escenario habitual para los grupos de la Villa que tenían numerosas actuaciones en las zonas de influencia de los veraneantes vascos. «Por aquel entonces Laredo era de lo mejor, era un sitio de nivel. Tocabas allí y además lo pasabas de miedo», explica Abad. Precisamente en Laredo tuvo lugar la primera actuación de Los Espectros, por la que cobraron 600 pesetas.

Los Espectros se movían por los ambientes más refinados y exquisitos de Bilbao y sus alrededores. Desde el club de tenis, pasando por el club náutico, amenizaron también buen número de "puestas de largo". Estos bailes para presentar en sociedad a las señoritas "bien", les obligaron a aparcar las cadenas y adoptar un look mucho más sofisticado, «empezamos a llevar el traje de los domingos. De todos modos, cobrábamos bien, así que podíamos permitimos el lujo», señala Pascua!.
    
Con el paso de los años y desde la perspectiva actual, siguen llamando la atención los nombres de estos grupos. En algunos casos emulan los sonidos anglosajones, tal vez porque creyeron que les daría un aire más cosmopolita que tendría mayor gancho. Los Crazy o Anthony Songer (Andoni Artuñedo), serían buen ejemplo de ello. Otros adoptaron nombres castellanos, aunque a veces, tanta originalidad les acarreas e algún que otro problemilla. Roberto Valle cuenta que una vez contrataron a Los Dioptrías para actuar en una discoteca de Medina (Burgos). «Cuando llegamos, nos encontramos todo el pueblo lleno de carteles en los que decía: "Gran actuación de Los Miopistas". ¡Vaya chasco!, han contratado a otros, pensamos. Llegamos al bar y nos dice el jefe: pero, ¿no erais vosotros los miopes?».

La mayoría de estos grupos grabaron al menos un disco y alcanzaron cierta relevancia dentro del Estado. Tal vez los más importantes fueron Los Mitos. Lo que sucede es que en aquellos años, todo se gestionaba en Madrid e ir allí a triunfar resultaba complicado. Los Mitos lo intentaron con bastante éxito, aunque no fue un sendero de rosas.

Todos estos jóvenes tenían algo en común que era su ilusión y la pasión por la música. Se trataba de estar al día de los sonidos más recientes, pero los discos de los grandes tardaban mucho en llegar. En cuanto caían en sus manos el trabajo debía hacerse rápido, traducción y venga, a cantar. Es curioso que muchos de ellos cantaban en ingles,«no sabíamos ni una palabra, pero no nos importaba y creo que a la gente que nos escuchaba tampoco», comenta Merikaetxebarria.

La Pérgola, 35 años después.

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Los Espectros eligieron La Pérgola como marco para su primer disco. No sabían que treinta y cinco años después volverían al mismo lugar, a ese parque en el que dejaron tantos recuerdos.

Esta vez se reunirán con Soroak, Koldo, Sócrates, Los Dioptrías, Los Espectros y Tañidores. Son sólo una pequeña muestra, pues en una noche es imposible reunirles a todos. Más de cien grupos que fueron rivales, pero sobre todo fueron también amigos. Colaboraron los unos con los otros y se hicieron partícipes de los éxitos y fracasos de los demás.

Esta noche se esperaba también a Andoni Arturñedo, que finalmente ha optado por no actuar, «me hubiese gustado estar allí, pero soy de los que piensa que las cosas hay que hacerlas bien y no estoy muy preparado», comenta. Hay otras razones. Hace poco que falleció uno de los miembros de esta generación inolvidable: Pepe el del Piano. No es agradable reunirse, cuando el recuerdo y la nostalgia son inevitables y falta uno de los que fue pieza clave. Los Espectros han decidido rendir un pequeño homenaje a Pepe que fue integrante del grupo. La banda interpretará «Como Sinfonía» que acompañarán con ondeo de mecheros y pañuelos blancos.

No sólo los grupos volverán al pasado. Probablemente el público de esta noche, será el mismo que hace treinta años colapsaba las entradas al teatro Ayala o al Coliseo. Sin duda, será una noche para disfrutar del placer personal que provoca el recuerdo. A buen seguro, también habrá gente joven, pues el espectáculo lo merece, aunque no podrán disfrutar de los aromas y sensaciones implícitos en cada acorde.

No es ésta la primera vez que estas bandas tienen que sacar la vieja guitarra. El pasado mes de abril, el Ayuntamiento de Bilbao quiso recuperar las matinales musicales que esta vez tuvieron como escenario el teatro Ayala. El programa resultó un éxito de público. Ninguno de los que actuarán esta noche en la Pérgola va de nuevo. Hace tiempo que no tocan como grupo, pero prácticamente ninguno ha abandonado la música. Pascual toca el piano en el Hotel Indautxu, Carlos Zubiaga forma parte de El Consorcio, Eduardo Robles canta con Los 5 bilbainos y Antón Ligero es profesor en el Conservatorio de música de Bilbao.

Todo esto hace suponer que la noche deparará grandes sorpresas y la música se fundirá con la nostalgia de aquel día «x» en el que Los Espectros o Tañidores o Sócrates pusieron fondo a la tarde más bonita de la vida. 

© Bilborama. Gracias por la visita.