LOS TURNOS

Cuando los 40 ya se emitían el día completo, las 24 horas se dividían en 8 turnos. Casi todos eran de 3 horas excepto el del mediodía que duraba dos y el de madrugada que duraba cuatro. Puede parecer algo sádico que este turno -de 02:00 a 06:00- además de ser de madrugada, fuese el más largo pero se hizo con la idea de incordiar lo menos posible a los DJs. Era mejor que sólo tuviera que trasnochar un locutor a que lo hicieran dos si los turnos fuesen más cortos.


TURNOS BUENOS Y MALOS

Evidentemente, unos turnos eran preferidos a otros pero se procuraban repartir de la forma más equilibrada... aunque claro, la veteranía era un grado. Además, como también la audiencia variaba según las horas, era lógico que la gente nueva hiciera su "rodaje" en los turnos en que se suponía habría menos oyentes.

En principio, los peores turnos eran los de la noche o el primero de la mañana pero había gustos para todo. Por ejemplo, el turno de 2 a 6 de la madrugada era el preferido de Yolanda, que lo convertía en un turno tranquilo, intimista y lleno de sensibilidad (con esa sugestiva voz...).

Por otra parte, se procuraba que un mismo DJ no tuviera siempre el mismo turno. Así, quienes nos escuchaban habitualmente a las mismas horas podían oír a distintos presentadores.


UN TRABAJO SERIO

El trabajo en un turno no se limitaba a poner un disco, decir cuatro cosas y relajarte. Había un montón de temas que controlar y no teníamos un minuto de descanso. Normalmente se debía atender a los colores de los discos, preparar bien las canciones, poner las cuñas apuntando el momento de su radiación... y en épocas o en horas de mucha publicidad la cosa se complicaba bastante


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LOS CAMBIOS DE TURNO

Los DJs de la FM nos llevábamos muy bien y era normal que en los cambios de turno se formasen pequeñas y jugosas tertulias (a veces un poco gamberras y sobre todo entre las chicas, todo hay que decirlo). Algunos no eran especialmente puntuales y hacían trabajar un poco más al del turno anterior (Cris tenía esa fama aunque era sólo para hacer un chiste con su apellido y llamarla Cristina "Tardanza"). Nunca hubo un mosqueo serio. De hecho, si alguien tenía un compromiso importante no había ningún problema en intercambiar los turnos.


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