PUBLICIDAD, CUÑAS y JINGLES

PUBLICIDAD EN FRECUENCIA MODULADA
Al principio la Frecuencia Modulada no parecía tan interesante como para ser considerada un buen vehículo publicitario. De hecho, hubo quien pensaba que al no poder cubrir grandes áreas era una tecnología sin demasiado futuro. Quizá tampoco la SER confiaba demasiado en la FM pero cuando la audiencia empezó a crecer, muchos empresarios comenzaron a interesarse, sobre todo, aquellos con negocios orientados a la gente joven.

Y así vinieron los primeros anunciantes: primero fueron establecimientos y negocios locales para jóvenes como academias, tiendas de ropa y moda, discotecas... pero pronto entraron también los grandes almacenes y marcas. Y claro, como la materia prima de la emisora era la música, no podía faltar la publicidad de las propias compañías discográficas para promocionar sus artistas.

Había épocas, como en Navidad, de verdadera locura publicitaria. No era raro poner dos, tres y hasta cuatro cuñas entre canción y canción.



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LAS CUÑAS
Una "cuña" (llamada así porque se "incrustaba" entre dos canciones) era la forma de referirse a los mensajes publicitarios y, por extensión, al propio cartucho donde iba grabada. Su duración solía oscilar entre 15 y 30 segundos, aunque las había más largas, de un minuto e incluso de más.

Una cuña constaba de un mensaje leído y un fondo musical. El mensaje lo solía escribir el departamento de publicidad siguiendo las instrucciones del cliente y, si no se especificaba lo contrario, la música la escogía el operador o el locutor de turno. Por cierto, a veces la música no era un simple complemento por lo que era importante escogerla bien.

Había cuñas muy elaboradas, con efectos de sonido y leídas por varios locutores. Algunas venían grabadas por agencias de publicidad pero muchas las hacía el equipo de FM.

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Se repetían varias veces a lo largo del día según la cantidad de radiaciones contratada. Como había horas de mayor audiencia, el cliente podía pedir -pagando un extra- que se radiasen en momentos determinados.


LOS JINGLES
Eran como las cuñas pero lo que promocionaban no eran productos o comercios sino a la propia emisora, como si fueran "logotipos sonoros". Y al igual que  un logo visual, no solía tener un mensaje o texto explícito. Podía ser una simple ráfaga musical o una mini canción de unos pocos segundos.

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