ELY DEL VALLE

(Artículo escrito por Ely del Valle para la revista del "50 Aniversario de Radio Bilbao")

«LA IGNACIA», nuestra mascota
Por Ely del Valle

-«Oye. Ely, ¿te apetece escribir algo para la revista que vamos a sacar? Ya sabes, lo de los cincuenta años de Radio Bilbao»-.

Cuando Agustín me lIamó por teléfono nada me pareció más fácil. -«Por supuesto, Agus, claro que escribo. Me pongo ahora mismo y le lo mando»... Y resulta que aquí estoy. Han pasado cuatro días y lo que parecía fácil no lo es tanto. Es como cuando en el colegio nos mandaban hacer redacciones sobre la primavera o nuestros padres, algo tan familiar, tan nuestro que cuando nos plantamos delante de la mesa, papel y bolígrafo en ristre, no se nos ocurría nada y cuando nos salía era algo tan vulgar, cursi y sentimentaloide que lo rompíamos abochornadísimos. Y es que -aunque la frase parezca tan típica y tópica- ¿Qué voy a decir yo de algo que tengo ahora tan cercano como lo he tenido en los últimos tres años?

Si, claro, podría hablar de cómo toda la radio que sé hacer en este momento la aprendí de la F.M. (Yo la sigo llamando así, con esa generalidad increíblemente familiar con que todo Bilbao llama a «Los 40 principales».)

Podría hablar de Ángel Mosterín, primer "jefe" que tuve en mi vida, que todo hay que decirlo, con el que tuve la suerte de trabajar un montón de tiempo y al que nunca dejaré de escuchar como la auténtica "voz de la experiencia" o de Ana Arce (siempre la hemos llamado así para diferenciarla de otras Anas que había por la casa) primera chica valiente de las ondas «efe-emeras" bilbaínas y con la que sigo de cotilleos aquí en Madrid.

De Agustín, amiguete de siempre y que fue el insensato y directo causante de mi primera visita a Radio Bilbao. (Desde aquí, gracias, Agus) o de Fermín, loco suelto, primer profesor radiofónico que tuve. Confidente de todas las chicas del equipo. Inventor de algo tan increíble como el traje hecho a base de bolas metálicas para deslizarse por las cuestas en plan siesta y absolutamente maravilloso.

Podría contar mil anécdotas de Germán, como la del dia que pidió gazpacho en un restaurante italiano o cómo está a punto de figurar  en el "Guiness" como la persona capaz de decir la hora siempre de una manera distinta.

Debería escribir sobre el momento en que Jorge y Jesús (algo más que un compañero, ¿verdad, Jesús?) entraron a formar parte de la cuadrilla.

Podría incluso hacer unas risas recordando el primer intercambio de palabras que tuvimos Javier, alias "Beraza", y yo en el estudio antiguo o acordándome de los buenos momentos que he pasado con Otaola, Juan Carlos para los no muy íntimos, dentro y fuera del estudio.

Tendría que escribir sobre Karlos, (a él le gusta así, con K de kilo), alias "el Gran Maestro", siempre sonriente, siempre profesional, siempre con algo que enseñarte o sobre esos cambios de turno en los que coincidía con Cristina, momento desde el cual, si era yo la que estaba en antena, el programa era un desastre porque no podía dejar de reirme. (Confírmalo tú, Minicris).

Sé que es casi una obligación para mí hablar de Marian a la que conocí un mes antes de marcharme y de Asunta a la que he conocido más tarde, de Ana Blanco y de Cuno que pasaron dejando un buen hacer por "cuarenta"

Me dan ganas de contar que el nombre de nuestra mascota, la Ignacia, se les ocurrió a Agustín y a Ana a la vuelta de un viaje a Sevilla y de repetir algún gazapo de esos que todos les hemos oído contar en esos discursos "en los postres" a esa fenomenal persona que es eduardo Ruiz de Velasco, padre espiritual de la cuadrilla: porque F.M. Radio Bilbao es eso, con todo el significado cariñoso y entrañable que encierra la palabra: una cuadrilla.

Con todo mi cariño
Ely




 

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